El desperdicio textil en Europa acaba de enfrentar uno de sus mayores frenos regulatorios. Desde el 19 de julio de 2026 entró oficialmente en vigor una medida de la Unión Europea que prohíbe a las grandes empresas destruir ropa y calzado no vendidos, una práctica que durante años ha sido ampliamente utilizada para gestionar excedentes de inventario. La disposición forma parte del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y busca acelerar la transición hacia una economía circular.
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