Durante años, los mercados europeos se han inundado de pequeños paquetes procedentes de plataformas como Shein, Temu y AliExpress. Ropa, accesorios y todo tipo de artículos llegan directamente desde Asia hasta los consumidores por unos cuantos euros, impulsados por un modelo de producción y consumo acelerado. Ahora, Francia busca ponerle un costo adicional a este fenómeno, por lo que estas grandes plataformas de moda ultrarrápida deberán pagar más por las prendas vendidas en el país.
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