La promesa de bienestar, rendimiento y sostenibilidad que ha convertido a Lululemon en una de las marcas más aspiracionales del mercado athleisure enfrenta hoy una prueba crítica de legitimidad. La compañía se encuentra bajo investigación tras la emisión de una Civil Investigative Demand (CID) por parte del fiscal general de Texas, Ken Paxton, para determinar si sus prendas contienen PFAS —los llamados forever chemicals— y, sobre todo, si informó de manera adecuada a sus consumidores sobre posibles riesgos a la salud.
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