Menos inversión física y más deuda son los estragos que se avizoran si continúan las presiones al alza de los combustibles por la guerra en Irán, y la política del gobierno federal de contener los precios del diésel y las gasolinas en México, a través de descuentos en las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobran en su precio a los consumidores.
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