A siete días de que expire el plazo para vincular las más de 160 millones de líneas telefónicas móviles a una identidad oficial, el escenario en los Centros de Atención de los operadores de telefonía dista mucho del que anticipaba la industria y el propio gobierno: filas interminables, salas de espera saturadas y el caos operativo en las plataformas del registro telefónico.
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