Los fabricantes occidentales de automóviles están encontrando una nueva forma de rentabilizar sus plantas: abrir sus líneas de producción a competidores chinos. En cuestión de semanas, tres anuncios confirmaron una tendencia que hasta hace poco parecía excepcional. Primero, Nissan informó que estudia fabricar vehículos de Chery en su planta de Sunderland, Reino Unido.
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