La nueva política arancelaria de México ya comenzó a alterar la forma en que las automotrices producen, importan y abastecen vehículos para el mercado nacional. Lo que durante décadas se construyó bajo la lógica de cadenas globales de suministro hoy empieza a reconfigurarse para adaptarse a un entorno donde los costos comerciales pesan tanto como la eficiencia industrial. Hyundai es uno de los primeros ejemplos de estos ajustes.
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