En medio de un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, proteccionismo y reconfiguración de cadenas productivas, la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea se perfila como uno de los movimientos estratégicos más importantes para la diversificación económica del país. Más allá de representar una actualización técnica, este tratado abre una nueva etapa en una relación comercial que puede convertirse en un contrapeso clave frente a la alta dependencia mexicana del mercado estadounidense.
EL ECONOMISTA
