En Apodaca, Nuevo León, encontrar una bodega industrial disponible es hoy más difícil que encontrar un departamento en Polanco. El submercado opera entre 96 y 97% de ocupación. En Aguascalientes, el espacio es prácticamente inexistente. En Tlalnepantla, Estado de México, las rentas industriales promedian 12.50 dólares por metro cuadrado mensual y la lista de espera de empresas que buscan instalarse no para de crecer. El nearshoring no solo reconfiguró las cadenas de suministro globales, sino que llenó las naves en los principales corredores y dejó al país ante un reto que ya no es de demanda, sino de financiamiento para construir lo que falta.
CLUSTER INDUSTRIAL
