Hay un momento incómodo frente al plato: cuando, a causa de la inflación en México, ya no decides qué comer por gusto, sino por cálculo. Alimentarse ya no es solo una rutina diaria, es una ecuación que cada vez exige más ingresos. El golpe no es menor. En los últimos ocho años, el costo de la canasta alimentaria se disparó 67 por ciento, muy por encima de la inflación en México.
EL FINANCIERO