Seguramente lo has notado al pagar la renta o salir a comer: aunque las cifras oficiales del Inegi señalan que la inflación en México bajó a 3.94%, el dinero rinde cada vez menos. Esta desconexión entre los datos macroeconómicos y tu cartera tiene una explicación muy clara: mientras que productos volátiles como la electricidad o el huevo han dado un respiro, los gastos más pesados y recurrentes, como la vivienda y los alimentos, siguen atrapados en una racha de aumentos que asfixia el presupuesto familiar.
EL ECONOMISTA
