Imagina trabajar durante toda una vida, ahorrar con disciplina y aun así descubrir que ni varias generaciones de tu familia alcanzarían a reunir lo que gana un director ejecutivo en un solo año. La cifra parece exagerada, pero los números cuentan otra historia: en la mitad de las empresas analizadas del índice S&P 500, un empleado promedio necesitaría alrededor de 200 años de trabajo para igualar el salario anual de su CEO. Una diferencia que, más allá de sorprender, abre preguntas sobre equidad, incentivos y sostenibilidad empresarial.
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