Las conclusiones técnicas presentadas la semana pasada para evaluar el uso de fracturación hidráulica (fracking) en México están concentradas en la producción de gas natural, pero especialistas consideran que la estrategia también debería contemplar la extracción de petróleo crudo, ante la dificultad del país para elevar su producción y alcanzar la meta de 1.8 millones de barriles diarios.
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