El 45% del territorio de México enfrenta niveles altos o muy altos de estrés hídrico. Sin embargo, la crisis va más allá de la disponibilidad del agua y está relacionada con el acceso desigual, el saneamiento insuficiente, las pérdidas en las redes, el envejecimiento de la infraestructura y la falta de recursos. A ello se suma que solo 43% de la población tiene acceso a servicios de agua gestionados de manera segura, mientras 63% cuenta con servicios de saneamiento y apenas 64% de las aguas residuales recibe un tratamiento seguro.
EXPANSIÓN
