Volkswagen de México ha tenido que modificar tres veces su propuesta de contrato colectivo para conseguir la aprobación de los trabajadores sindicalizados de su planta de Puebla. La negociación, que comenzó en agosto con una demanda sindical de incremento global de 17%, se ha prolongado entre dos rechazos en las urnas, nuevas rondas de diálogo y prórrogas al emplazamiento a huelga, mientras la armadora busca evitar un paro que pondría en riesgo la producción de Tiguan, Taos y Jetta.
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