Recibir un correo electrónico que aparentemente proviene de Hacienda puede generar preocupación, especialmente cuando advierte sobre supuestas irregularidades fiscales, multas o problemas con una declaración. Sin embargo, antes de abrir cualquier enlace o proporcionar información, conviene comprobar quién está detrás del mensaje. El SAT mantiene un registro de direcciones electrónicas utilizadas para intentar engañar a los contribuyentes y cuenta con una herramienta gratuita para consultarlas.
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