El aumento de los impuestos a las bebidas y unos presupuestos familiares más ajustados presionaron el consumo en México durante el tercer trimestre, pero Coca-Cola Femsa encontró margen para recuperar gradualmente el ritmo de sus ventas. La embotelladora enfrentó un consumidor más sensible a los precios, que buscó alternativas económicas en el comercio tradicional, mientras la compañía ajustó su estrategia comercial para sostener su competitividad.
EXPANSIÓN
