La estrategia del gobierno federal para combatir el huachicol fiscal y la comercialización ilegal de combustibles comienza a cambiar de foco. Después de varios años de apostar por medir los litros que entran, salen y se almacenan a lo largo de la cadena de hidrocarburos, las autoridades buscan ahora seguir la ruta del dinero mediante las facturas y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
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