Para el próximo año, los impuestos que pagarán los mexicanos por consumir bienes y servicios aportarán la gran mayoría del dinero público para proveer a la población de bienes y servicios, como infraestructura, salud, educación y seguridad. Lo que significará una mayor presión para el cumplimiento de las obligaciones con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), pero también incentivos para el pago y la regularización voluntaria.
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