El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha transformado la estructura productiva del país mediante nuevos estándares laborales que implican mayor atención a ciertos sectores que operan bajo las reglas del acuerdo comercial. Aunque el tratado involucra a diversos sectores, como manufactura, minería, servicios, comercio transfronterizo, agricultura, ganadería, energía y textil, algunos concentran una mayor atención por las condiciones laborales y su relevancia dentro del acuerdo comercial, de ahí que el propio documento del T-MEC los enmarque como “sectores prioritarios”.
EL ECONOMISTA
