Los Centros de Conciliación son una pieza clave para la resolución de conflictos entre trabajadores y empleadores en México. Sin embargo, mientras estas instituciones buscan agilizar el acceso a la justicia laboral, sus propios trabajadores enfrentan una operación con un presupuesto reducido, altas cargas de trabajo, limitaciones operativas y condiciones que han generado preocupación, según especialistas.
EL ECONOMISTA
