México es uno de los mercados donde Xiaomi construyó su reputación a través de una fórmula que consistió en ofrecer teléfonos con buenas especificaciones a precios que competían con las marcas más accesibles. Con los años, la compañía ganó espacio, amplió su catálogo y consolidó su presencia en el país. Ahora, su marca principal apunta a otro consumidor, aquel que está dispuesto a pagar desde los 10,000 pesos hasta más de 30,000 por un smartphone.
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