Impuesto emocional: el costo de no ser uno mismo en el trabajo por miedo a la exclusión

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Cuando por mied o a ser excluido un colaborador no puede ser él mismo en su trabajo paga, junto con la empresa, un alto costo en su salud y resultados que no aparece en los estados financieros: un impuesto emocional. “El verdadero costo refleja en cómo se comporta un colaborador, en las ideas que nunca dijo, en el talento que renunció o quienes (…) tuvieron necesidad de dejar de ser una parte de sí mismas”, advierte Alejandra Moreno Maya, consultora en inclusión en MAREA.

EL ECONOMISTA

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