El silencio en una empresa grita miedo, desconfianza e inseguridad, lo que apaga la innovación, incentiva la fuga de talento y pone en riesgo la salud de la organización y de los trabajadores, advierten especialistas. “Una cultura del silencio se nota cuando los colaboradores aprenden que hablar puede tener un costo, porque saben nadie los escuchará o que si dicen algo nada va a cambiar”, expone Alejandra Moreno Maya, consultora en inclusión en MAREA.
EL ECOMNOMISTA
