Un colaborador que acepta un empleo para el que está sobrecalificado toma un camino que puede llevarlo a la frustración o a descubrir el trabajo de sus sueños, advierten especialistas. “Estos trabajos por debajo de las propias capacidades por naturaleza no son malos siempre y cuando haya una responsabilidad del individuo y la compañía de por qué se acepta, de por qué se está haciendo. He visto muchos casos que aceptan un ‘trabajo de por mientras’ y muchos terminan en el trabajo de sus sueños”, explica Víctor Solis Garavito, cofundador de Dream Job Company.
EL ECONOMISTA
