La alimentación durante la jornada de trabajo ya no es sólo un asunto personal, ahora también es un indicador crítico de compensación, productividad y salud pública. De acuerdo con una investigación, los trabajadores destinan hasta 30% de su ingreso diario a la compra de alimentos preparados en la vía pública o en establecimientos informales. De acuerdo con el estudio Prestaciones alimentarias: Una forma de mejorar la vida, elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los trabajadores gastan entre 150 y 200 pesos al día en la compra de café, tortas, tamales, tacos, comida corrida y refrescos.
EL ECONOMISTA
