Aumentar el salario mínimo, por sí solo, no resuelve el problema de la baja productividad laboral en América Latina. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), incrementar los salarios sin políticas que impulsen la productividad, la capacitación y la formalidad, mejora el ingreso de algunos trabajadores, pero no corrige las deficiencias estructurales del mercado laboral.
EL ECONOMISTA
