La sostenibilidad de un mueble no depende únicamente de su diseño, durabilidad o posibilidad de reciclaje. También importa cómo se obtienen sus materias primas y qué consecuencias tiene su extracción sobre los ecosistemas. Esta cuestión está en el centro de las acusaciones que Greenpeace ha dirigido contra IKEA, a la que señala por abastecerse de madera vinculada con la destrucción de bosques europeos de alto valor ecológico, pese a sus compromisos públicos con la gestión forestal responsable.
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