La industria textil tiene un problema ambiental que ocurre antes de que una prenda llegue a una tienda, un armario o una lavadora. Durante su fabricación, procesos como el lavado, teñido y acabado pueden liberar fibras que terminan en los sistemas de tratamiento de aguas o permanecen en los lodos de depuración. Ahora, algunas de las mayores marcas deportivas y de outdoor buscan intervenir precisamente en ese punto de la cadena.
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