La reducción de la jornada laboral que arrancará de forma gradual el 1 de enero de 2027 en México ha desatado una carrera contra el reloj en las empresas, las cuales necesitan reorganizar horarios, cargas de trabajo y procesos para adaptarse al nuevo esquema, pero es en ese camino que las estrategias para compensar la disminución de tiempo, sin el cuidado adecuado, pueden convertirse en malas prácticas.
EL ECONOMISTA
